6 consejos para mantener el chocolate a raya

Por  |  0 comentarios

Esta semana andamos concentradas con los propósitos en masa 2016 y es que nos estamos dando toquecitos de atención porque muchas no les hacemos demasiado caso.
Por eso son tan famosos los propósitos, por su elevada tasa de rebote: son tan complicados de cumplir y tan esclavos.

Si recordáis bien (o si no os lo refresco yo rápidamente) uno de mis propósitos era abdicar (que está de moda) con el azúcar refinado, casi declarado por la OMS mal mundial por tratarse de una horrible y dulce adicción.

Es innegable la felicidad que aportan los dulcen Lo cierto es que devoro mucho menos chocolate que hace unas semanas, y el chocolate era mi principal punto de fuga pero todavía sigo cayendo en la tentación de unas galletitas y no es para menos cuando la cocina de tu curro está repleta de ellas. Acabas cegada, como en la foto de arriba.

Pero no ha cesado la batalla. Mi conclusión es que necesito comer chocolate mientras no pueda controlar mis ataques de histeria alejada de él pero necesito desintoxicarme y no sentir ese ingrato placer que me invade cuando mastico esa galleta en mi boca.

Aún así, estaba esperando tener un poco controlados mis atracones con el azúcar para poder escribir este post (controlado no significa superado).
Y ahora por fin os contaré unos secretos que he descubierto y que me ayudan a mantenerme alejada del azúcar. Puede que algunos ya lo hayáis escuchado pero, ehh, funcionan:

  1. Beber mucha agua: y aquí digo MUCHAAA, y no me refiero cuando tengáis hambre de la buena, si no cuando tengáis ganas de zamparos una buena tableta de chocolate. No es de las soluciones más efectivas pero si le añades un poco de sugestión mental está superado. Pólnle que se trata de un 60% de agua + 40% de psicología.
  2. Ejercicio: el ejercicio es un fantástico generador de sustancias químicas que te hace sentir feliz y te entran unas ganas brutales de cuidarte y hacerte pollo a la plancha. Por lo que si haces deporte a menudo te sentirás genial para realizar todo lo que te propongas.
  3. Olvídate de los edulcorantes y la cafeína: cuantas más dosis de cafeína con tu sacarina te inyectes más te apetecerá comerte un dulce. Te lo digo yo que siempre acompaño mi café con sacarina y un par de onzas de choco y me quedo con ganas de más. Los edulcorantes son una verdadera estafa para sustituir el azúcar. ¿Nunca os preguntasteis por qué estaban incluso más dulce que el mismo azúcar?
  4. Encuentra el dulce en las cosas no dulces: ¿qué rollo verdad? Pero poco a poco le irás cogiendo el hábito y hasta te gustará sin llegar al TOC que tienes con el chocolate. Una rodaja de sandía, un mango, en general cualquier fruta te puede servir, mientras no sea ácida.
  5. Lavarse los dientes: a mí esto me funciona a medias. Por lo menos me alivia durante una horita pero luego me entran las ganas de zamaparme un crepe de choco, otra vez 😉
  6. El más sabio de todos los consejos: no tengas NADA de chocolate en casa.

Hasta el momento yo duermo mejor y me noto hasta más ligerita. Eso sí, he llenado mi casa de comida sana y cuando peor lo llevo es por las noches que me encantaba hacerme un bol de cereales con choco hasta arriba. Pero he mejorado muchísimo. Al principio me sentía bastante vacía al irme a dormir pero al final te acostumbras y te levantas incluso más descansada.

Es un proceso lento pero reparador. ¿Recaeré? Lo cierto es que el tema del azúcar es objeto de estudio, la manera en que nos atrapa y nos desahogamos con él cuando no nos beneficia en absoluto.

Debe de iniciar sesión para dejar un comentario Iniciar sesión

Coméntanos algo